La esquizofrenia es un trastorno mental que se encuentra dentro del grupo de los llamados trastornos psicóticos. Las personas afectadas de esquizofrenia pueden presentar una grave distorsión en el pensamiento, la percepción y las emociones, manifiestan pérdida de contacto con la realidad y experimentan alucinaciones (fenómeno en el que las personas escuchan y/o sienten cosas que los otros no escuchan ni sienten).

Las personas que padecen esquizofrenia también manifiestan otros síntomas, como los delirios, en que se tienen ideas extrañas que no se ajustan a la realidad o al consenso social. Además, sus emociones se ven afectadas con pérdida de hábitos e interés, aislamiento social, depresión y/o irritabilidad.

El consumo de drogas (incluyendo el alcohol) agudiza y complica el curso de la enfermedad. Tanto la adicción a drogas como la esquizofrenia cursan con recaídas, es decir, que la persona pasa por etapas de estabilidad y por episodios de crisis: brotes psicóticos en el caso de la esquizofrenia, y consumos de drogas en el caso de la adicción. La recaída en una de ellas suele provocar una crisis en la otra; por ejemplo, una persona con esquizofrenia que comienza a consumir cannabis puede provocar la aparición de un brote psicótico, con alucinaciones, delirios, conducta extraña, etc.

Esta enfermedad produce unas limitaciones en la persona que la padece y produce una serie de consecuencias o costes sobre la familia y la sociedad. En cuanto a la evolución, hay tener en cuenta que las personas con esquizofrenia pueden conseguir objetivos personales importantes y llevar una vida normalizada. Su bienestar y calidad de vida podrán mejorar considerablemente en diversos grados. Para ello, es fundamental cumplir con el tratamiento, mantenerse abstinente a todo tipo de drogas, y evitar, en la medida de lo posible, acontecimientos estresantes.

Algunas de las cosas que pueden hacer los familiares para ayudar a la persona con esquizofrenia y adicción:

  • Entender ambas enfermedades es el primer paso para su manejo. Por tanto, recibir la información y orientación de profesionales nos ayudará a saber qué hacer ante diferentes circunstancias y prevenir las recaídas.
  • Aconsejar a la persona que padece ambas enfermedades a mantener el tratamiento, tanto farmacológico como psicológico.
  • Supervisar que la persona con esquizofrenia cumple con el tratamiento.
  • Dar apoyo emocional y acompañamiento en su recuperación.