La depresión forma parte de los trastornos del estado de ánimo, del humor o de la afectividad, donde la tristeza y la ansiedad son habituales. En ella se produce una pérdida de la capacidad de interesarse y disfrutar de las cosas, una disminución de su vitalidad que lleva a una reducción del nivel de actividad y a un cansancio exagerado, que aparece incluso tras un esfuerzo mínimo.

También son manifestaciones de los episodios depresivos:

  1. La disminución de la atención y concentración.
  2. La pérdida de la confianza en sí mismo y sentimientos de inferioridad.
  3. Las ideas de culpa y de ser inútil (incluso en los episodios leves).
  4. Una perspectiva sombría del futuro.
  5. Los pensamientos y actos suicidas o de autoagresiones.
  6. Los trastornos del sueño.
  7. La pérdida del apetito

Los trastornos depresivos hacen que uno se sienta exhausto, inútil, desesperanzado y desamparado. Esas maneras negativas de pensar y sentirse hacen que las personas quieran darse por vencidas. Es importante ser consciente de que las maneras negativas de ver las cosas son parte de la depresión.

El consumo de drogas (incluyendo el alcohol) favorece la aparición de sintomatología depresiva y agudiza este estado. Asimismo, el estado depresivo puede inducir a la persona a consumir drogas con el objetivo de evitar el malestar, como mecanismo de escape. Sin embargo, lejos de hacer desaparecer el malestar, las drogas acentuarán la depresión, por lo que complicarán la evolución de la enfermedad.

En ocasiones, las causas de la depresión pueden identificarse (un acontecimiento traumático o doloroso, consumo de drogas u otras), y en otras no.


Cómo pueden los familiares y amigos ayudar a la persona deprimida:

Lo más importante que alguien puede hacer por la persona deprimida es ayudarle a que reciba el diagnóstico y tratamiento adecuados. Esto tal vez implique que tenga que aconsejar a la persona con depresión para que no deje el tratamiento antes de que los síntomas puedan empezar a aliviarse (varias semanas). Tal vez implique ayudarle a obtener un tratamiento diferente, si no se observa ninguna mejoría con el primer tratamiento. En ocasiones puede requerir que el familiar o amigo haga una cita y acompañe a la persona deprimida al médico.

A veces es necesario asegurarse de que la persona deprimida esté tomando el medicamento. A la persona deprimida se le debe recordar que cumpla con las prescripciones terapéuticas y que el consumo de drogas no es favorable para su recuperación.

Otra cosa muy importante es dar apoyo emocional. Esto implica comprensión, paciencia, afecto y estímulo. Busque la forma de conversar con la persona deprimida y escucharla con atención. No minimice los sentimientos que el paciente expresa pero señale la realidad y ofrezca esperanza.

No ignore comentarios o alusiones al suicidio. Informe al terapeuta si la persona deprimida hace comentarios sobre la muerte o el suicidio.

Fomente la participación de la persona con depresión en actividades que antes le daban placer, como pasatiempos, deportes, actividades religiosas o culturales, pero no fuerce a la persona deprimida a hacer demasiadas cosas demasiado pronto. La persona deprimida necesita diversión y compañía, pero demasiadas exigencias pueden aumentar su sentimiento de fracaso.

No acuse a la persona deprimida de simular enfermedad o ser perezosa, ni espere que salga de esa situación de un día para el otro. Con tratamiento, la mayoría de las personas mejora. Tenga eso presente y continúe repitiéndole a la persona deprimida que con tiempo y ayuda va a sentirse mejor.