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Para saber si nuestro hijo/hija consume drogas y si éstas le ocasionan problemas, podemos utilizar este CÓDIGO DE COLORES PARA DETECTARLO…

Código verde. No consume drogas

Código amarillo. Si consume y está entonado, está intoxicado. No es el fin del mundo pero es la luz de advertencia en un cruce de calles. A veces cuando ve la luz amarilla se detiene, a veces no se detiene, puede que esté probando y tanteando con qué droga se siente más a gusto (alcohol, hachís o porros, cocaína, pastillas...).

Código naranja. La intoxicación genera un accidente, pelea, injurias, etc. Es signo de abuso de alcohol u otras drogas. Esto sucede cuando repetidamente tiene problemas relacionados con las drogas en casa, la escuela o en el trabajo.

El abuso de drogas no es por falta de inteligencia, es la inteligencia que está siendo secuestrada por una terrible enfermedad. Abuso es una forma de decir que alguien está cruzando una línea.

Código rojo. Es la dependencia del alcohol u otras drogas. El uso de drogas ya no es una elección sino un deseo irrefrenable, llevando a una persona a buscar más drogas sin pensar en las consecuencias. Aquí es donde las drogas toman el lugar de la vida de la persona. Los adictos tienen una enfermedad cerebral y para recuperarse, el cerebro entero tiene que reprogramarse para luchar y permanecer sobrio cada día de su vida (una tarea nada sencilla).

Extraído de la Revista nº 77 Descubriendo el Cerebro y la Mente, Dr. Roberto Rosler"

Muchas veces se encubre el consumo por la coacción o amenaza que se sufre de la persona adicta o por las consecuencias negativas al corto plazo como es el reconocimiento de un problema que está afectando a toda la familia y precisa una solución que puede cambiar la dinámica existente.

Debemos ser conscientes de que pueden producirse las siguientes  consecuencias negativas del encubrimiento:

  • Permitimos que la problemática vaya creciendo y agravándose.
  • No se conseguirá el establecimiento, aceptación y cumplimiento de normas de convivencia en la familia.
  • Se traiciona la confianza de otras personas y reforzamos a a persona adicta en el incumplimiento de compromisos.
  • Nos convertimos en cómplices y perdemos la autoridad para exigir responsabilidades en el cumplimiento de normas.
  • Mantenemos la conducta de consumo de nuestro familiar.
  • Consentimos sistemáticamente los errores que comete.
  • Vamos posponiendo el momento en que la persona adicta se comprometa con el proceso de cambio (del consumo a la abstinencia)
  • En caso de estar en tratamiento:se rompe la buena relación terapéutica​ y el terapeuta podría llegar a darle indicaciones contraproducentes, al desconocer lo que realmente está sucediendo en la vida del paciente. Al ocultar información estamos dejando que se trabaje con una idea errónea, lo que puede suponer el fracaso en el tratamiento.

Para romper con el encubrimiento te sugerimos:

  • Esconder errores de la persona que abusa de las drogas significa enseñarle como puede seguir engañándonos, no ayudándole a reflexionar sobre las consecuencias de sus conductas.
  • Nuestra forma de valorar lo que está sucediendo no siempre responde a la realidad, es importante tener otros puntos de vista (otras personas cercanas, profesionales)
  • Informar de lo que está pasando al terapeuta, facilitará el establecimiento de pautas adaptadas a la situación real que ayuden a la solución.
  • Creer que otro miembro de nuestra familia nos oculta información relativa a la persona que tiene la adicción es una forma de perjudicarle.
  • Si el encubrimiento ha sido un medio para evitar peleas en casa, es momento de cambiar de estrategia y empezar a solucionar el problema.
  • Si no somos sinceros con otras personas que quieren ayudar a nuestro familiar, no podemos exigirle sinceridad.
  • Compartir nuestros miedos con la familia y terapeuta, puede ayudarnos a valorar los hechos de una forma más constructiva. ​