TRASTORNO ESQUIZOAFECTIVO

por Admin

Publicado el 04/07/2017



Entendemos la psicosis como un conjunto de síntomas que implican un distanciamiento de la realidad (alucinaciones, creencias y sensaciones extrañas, desorganización de la conducta y del pensamiento). El ánimo se define como “la emoción generalizada y persistente que colorea la percepción del mundo”. Hablamos por tanto, de un trastorno que afecta aspectos fundamentales del funcionamiento mental, como son la noción de realidad y las propias emociones en su cualidad y estabilidad, y que lo hace de

En el Trastorno esquizoafectivo, la psicosis y los cambios en el estado anímico pueden ocurrir conjuntamente o solos. Es por lo tanto, una entidad en la que se observan una gran variedad de manifestaciones clínicas. Puede presentarse con una combinación, alternancia o concomitancia de depresión, manía, hipomanía o psicosis. Por lo tanto todos los pacientes, no presentan los mismos síntomas.

 

Conocer los síntomas favorece la detección precoz de descompensaciones, evita el empeoramiento clínico, evita el sufrimiento, la hospitalización del paciente, la alteración de su vida cotidiana y una relación con el terapeuta de mayor comunicación.

Este trastorno presenta una base biológica compleja que actualmente se continúa estudiando, ya que la causa exacta se desconoce. La enfermedad afecta a millones de personas en el mundo y se manifiesta a través de una amplia variedad de síntomas. El tratamiento farmacológico específico, combinado en caso de ser necesario con terapia, son el mejor recurso para que la persona afectada recupere su autonomía y tener una mejoría en su calidad de vida.

Suele presentarse hacia los 20-30 años, y la frecuencia entre hombres y mujeres es la misma, aunque las características de cómo se presenta, en ambos sexos, no son las mismas o no tienen por qué serlo. Puede aparecer bruscamente aunque por lo general, lo hace de forma progresiva.

Puede aparecer con un aislamiento del paciente, una pérdida de interés por todo, un bajo rendimiento en cualquier actividad (estudio o trabajo) o un comportamiento alterado.

Aunque un suceso estresante de la vida junto con factores ambientales pueden actuar como precipitantes del trastorno, no siempre ocurre así.

Permiten detectar la enfermedad, la aparición de conductas extrañas.

La aparición de conductas extrañas o las que enumeraremos a continuación corresponden a la fase activa y permiten detectar la enfermedad.

 

La enfermedad se manifiesta con síntomas afectivos (manía, hipomanía, depresión) junto con síntomas psicóticos, generalmente en forma de episodios: inician progresivamente y mediante el tratamiento culminan, aunque pueden persistir síntomas entre episodios. La duración y los síntomas de cada episodio pueden ser variables.

La coexistencia de varios síntomas se agrava si aparece la ansiedad, que repercute directamente en el paciente y en su familia.

La depresión y la manía, a veces se presentan juntos, conociéndose como estado del humor “mixto”. La manía puede presentarse en menor grado, conociéndose como hipomanía.

 

La enfermedad no sólo afecta al paciente sino también a la familia. Es importante, por lo tanto, que la familia sea parte del proceso terapéutico, acompañándole y apoyándole en los tratamientos especializados, en el cumplimiento del plan de medicación y en la concreción de los proyectos personales.

La familia frente al diagnóstico puede reaccionar de diferente manera:

~       Minimizando la enfermedad.

~       Acercándose al paciente tratando de ayudarlo, para alejarse después cuando ven que es inútil la ayuda que le pueden ofrecer, e intentando ignorar la situación para no verse afectados emocionalmente, cosa que es imposible.

~       Ocupándose de manera excesiva del enfermo, perdiéndose la espontaneidad de la relación.

~       Sintiéndose culpable de la enfermedad

 

~       Cansándose de dar apoyo emocional o incluyo apoyo económico.

La FAMILIA puede colaborar activamente en la evolución de la enfermedad:

        Haciendo todo lo posible por conocer y entender la enfermedad

        Sabiendo cuando es necesario pedir ayuda profesional frente a la situación cuando no se pueda controlar

 

        Cooperando con el tratamiento, estando alerta para detectar cualquier cambio de conducta

 

 

Ofrecer información acerca de la enfermedad a quién la padece y a la familia, y los tratamientos posibles, ayuda a acercarse al éxito de dicho tratamiento y a la adherencia del paciente a este.

Un diagnóstico temprano y el tratamiento adecuado, tienen como objetivo disminuir los síntomas, evitar y prevenir recaídas y recurrencias y si puede ser, modificar el curso de la enfermedad.

El objetivo último es lograr la mejor calidad de vida del paciente.

Dr. Antonio Benabarre_Especialista servicio de psiquiatría Hospital Clinic de Barcelona